{"id":4444,"date":"2025-02-17T11:58:14","date_gmt":"2025-02-17T11:58:14","guid":{"rendered":"https:\/\/entangelments.de\/?p=4444"},"modified":"2025-02-17T12:00:20","modified_gmt":"2025-02-17T12:00:20","slug":"la-mirada-del-angel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/entangelments.de\/es\/la-mirada-del-angel","title":{"rendered":"La mirada del \u00e1ngel"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1880\" height=\"1048\" src=\"https:\/\/entangelments.de\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Klee_Bilck-aus-Rot_1939_web.jpg\" alt=\"alt=&quot;Paul Klee, Vista desde el rojo&quot;&gt;\" class=\"wp-image-4434\" srcset=\"https:\/\/entangelments.de\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Klee_Bilck-aus-Rot_1939_web.jpg 1880w, https:\/\/entangelments.de\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Klee_Bilck-aus-Rot_1939_web-384x214.jpg 384w, https:\/\/entangelments.de\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Klee_Bilck-aus-Rot_1939_web-192x108.jpg 192w, https:\/\/entangelments.de\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Klee_Bilck-aus-Rot_1939_web-768x428.jpg 768w, https:\/\/entangelments.de\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Klee_Bilck-aus-Rot_1939_web-1536x856.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1880px) 100vw, 1880px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Paul Klee, Vista desde el rojo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Angelus suspensus. Ensayos sobre la paciencia de los \u00e1ngeles (5)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><em>Una imagen es a la vez silenciosa y elocuente.<\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hay un cuadro de Paul Klee titulado \u00abAngelus Novus\u00bb. Walter Benjamin se refiere a \u00e9l en la novena de sus tesis sobre el concepto de historia, interpretando el tema representado como el \u00ab\u00e1ngel de la historia\u00bb. La tesis de Benjamin, junto con el cuadro de Klee y el verso del poema de Gershom Scholem que sirve de lema para la tesis, forma una nueva configuraci\u00f3n pict\u00f3rica, el \u00ab\u00e1ngel de la historia\u00bb. En otros lugares, Benjamin utiliza el t\u00e9rmino \u00abimagen dial\u00e9ctica\u00bb para describir ciertas constelaciones hist\u00f3ricas y culturales. En ellas, el espectador forma parte de la configuraci\u00f3n. Para que tales im\u00e1genes surjan, se necesita un espectador que, en el momento de su creaci\u00f3n, pueda \u00abcongelar\u00bb la imagen. En este momento, el espectador se apodera del tiempo y lo retiene. Lo que Benjamin llama \u00abdial\u00e9ctica en estasis\u00bb es la contemplaci\u00f3n del \u00ablimbo sobre el abismo\u00bb que muestra la imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomamos la reflexi\u00f3n de Walter Benjamin. Entramos en di\u00e1logo con su interpretaci\u00f3n de la imagen. No buscamos un anclaje hist\u00f3rico, sino una presencia dial\u00f3gica. Esta presencia se despliega no solo a trav\u00e9s de nuestra consideraci\u00f3n individual, sino que surge en la interacci\u00f3n entre nosotros como espectadores y la imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo hacemos solo como espectadores individuales, diciendo \u00abVeo una imagen dial\u00e9ctica&#8230;\u00bb y \u00abMuestra&#8230;\u00bb. M\u00e1s bien, nos involucramos rec\u00edprocamente en la observaci\u00f3n. Esto da como resultado una nueva configuraci\u00f3n. Y la realidad de nuestra observaci\u00f3n es diferente de la de Klee o Walter Benjamin. Vemos la imagen que la otra persona nos muestra bas\u00e1ndonos en su observaci\u00f3n de la imagen. Este proceso deja claro que la mediaci\u00f3n se produce no solo entre el observador y la imagen, sino tambi\u00e9n entre los propios observadores. Esta mediaci\u00f3n crea un espacio en el que nuestras perspectivas convergen y liberan nuevas percepciones. Es precisamente en este limbo, en el que se disuelve la fijaci\u00f3n en una sola interpretaci\u00f3n, donde la imagen dial\u00e9ctica revela su din\u00e1mica: nos invita no solo a decodificar significados, sino tambi\u00e9n a cuestionar nuestra relaci\u00f3n con la historia y el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre resulta atractivo participar en la mediaci\u00f3n como parte de una presentaci\u00f3n performativa como un texto, como en el presente caso. Sin embargo, esto pone un l\u00edmite a la comprensi\u00f3n y abre un nuevo proceso. Esto media la comprensi\u00f3n con la experiencia est\u00e9tica, establece un contacto emocional. Por ejemplo, un espectador que observa el texto de forma intencionada y conceptual puede reaccionar con enfado, con furia, cuando se enfrenta a un modo de observaci\u00f3n que no se ajusta a su convenci\u00f3n de diferenciaci\u00f3n racional. Peor a\u00fan, uno que anula su legitimidad afirmada.<\/p>\n\n\n\n<p>Como por ejemplo en el presente ensayo.<\/p>\n\n\n\n<p>La provocaci\u00f3n deliberada puede dar la impresi\u00f3n de que el escritor es superior al lector, especialmente cuando la hermen\u00e9utica crea m\u00e1s confusi\u00f3n que apertura. En tales casos, la dimensi\u00f3n performativa del texto deval\u00faa al lector en lugar de desafiarlo y atraerlo a un di\u00e1logo productivo. La mediaci\u00f3n dial\u00f3gica pretendida se transforma en una relaci\u00f3n jer\u00e1rquica y la tensi\u00f3n abierta entre el texto y el lector en una barrera. Sin embargo, un manejo sutil y consciente de la irritaci\u00f3n puede ampliar el espacio para procesos cognitivos compartidos. La escritura siempre es un acto de equilibrio entre la transmisi\u00f3n violenta y la mediaci\u00f3n predominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos interesa lo que queda en el limbo entre nosotros en el proceso de escritura. Citando a Ernst Bloch: las posibilidades que surgen de la realidad de la imagen como su carga ut\u00f3pica (el&nbsp;<em>dynamei on<\/em>&nbsp;[potencialmente existente] y el<em>&nbsp;kata to dynaton&nbsp;<\/em>[seg\u00fan lo posible]), que est\u00e1n contenidas en el&nbsp;<em>experimentum mundi&nbsp;<\/em>[experimento del mundo]. O, citando a Giorgio Agamben: el tiempo-ahora posible en la realidad, la posibilidad como presencia, vividos juntos. Formas de vida en las que las relaciones entre T\u00fa y T\u00fa est\u00e1n mediadas: entre Vos y Vos. (El \u201cvoseo\u201d en el espa\u00f1ol de la Argentina). Estos enfoques abren un espacio en el que la imagen y el espectador pueden liberar juntos el potencial del momento. La carga ut\u00f3pica que Ernst Bloch describe en el \u00abexperimentum mundi\u00bb no es un concepto abstracto para nosotros, sino una posibilidad tangible que se revela en el momento de la observaci\u00f3n. Del mismo modo, el \u00abJetztzeit\u00bb (tiempo-ahora) de Agamben abre una presencia que supera el concepto est\u00e1tico de la imagen y la expande en un espacio de resonancia din\u00e1mica. Ambas perspectivas se entrelazan en la visi\u00f3n de la imagen al mostrar la conexi\u00f3n entre el pasado, el presente y un futuro abierto. Una carga ut\u00f3pica de este tipo encierra, por tanto, potenciales invisibles que solo se materializan en el di\u00e1logo, en la relaci\u00f3n entre la imagen y el espectador.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es importante encontrar una expresi\u00f3n para esas relaciones entre el espectador y la imagen en las que la imagen se convierte en un espejo de autorreflexi\u00f3n. Es precisamente en la interacci\u00f3n entre la observaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n donde se crea un espacio en el que se hace visible el l\u00edmite entre la autorreflexi\u00f3n productiva y una huida narcisista hacia la m\u00e1scara. Reconocemos este aspecto narcisista en nosotros mismos; negarlo ser\u00eda intensificar el rasgo narcisista.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un aspecto particular que hace que enmascararse sea atractivo para los narcisistas es la ganancia en placer y la necesidad de perfeccionar la m\u00e1scara.<\/em>&nbsp;<em>Esto plantea la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo esta din\u00e1mica afecta a la percepci\u00f3n de las im\u00e1genes, especialmente en relaci\u00f3n con la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre el \u00e1ngel y el progreso. El placer de enmascararse es una caracter\u00edstica t\u00edpica de las personalidades narcisistas.<\/em>&nbsp;<em>Se presta especial atenci\u00f3n a los factores que mantienen la estabilidad de la m\u00e1scara: el capital de valor y la intensidad de la identificaci\u00f3n.<\/em>&nbsp;<em>Estos dos elementos determinan en gran medida cu\u00e1nto tiempo permanece estable una m\u00e1scara y qu\u00e9 escenarios se producen cuando se rompe.<\/em>&nbsp;<em>Adem\u00e1s, es interesante ver c\u00f3mo se presenta \u00abla cat\u00e1strofe que amontona sin descanso ruina sobre ruina\u00bb (Walter Benjamin) cuando la m\u00e1scara se rompe, y qu\u00e9 efecto tiene esto en los narcisistas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Afrontar el narcisismo plantea la cuesti\u00f3n de si una consideraci\u00f3n compartida puede desactivar este peligro transformando el \u00abyo\u00bb de su perspectiva aislada en un \u00abnosotros\u00bb. Despu\u00e9s de todo, el peligro de la autorreflexi\u00f3n, de la autorreflexi\u00f3n solipsista, es inherente a toda visualizaci\u00f3n de im\u00e1genes, especialmente a toda visualizaci\u00f3n dial\u00e9ctica. Tambi\u00e9n tiene la din\u00e1mica de las im\u00e1genes basculantes multistables, en las que la ambig\u00fcedad se pierde a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n identificativa, definitoria y fija del rompecabezas de la imagen. Por ejemplo, cuando el ego del observador pierde su relaci\u00f3n con la dualidad, y por tanto tambi\u00e9n con la alienaci\u00f3n del otro, que una imagen efect\u00faa. Los narcisistas son incapaces de cambiar en la observaci\u00f3n compartida junto con el otro en el nosotros. Quiz\u00e1s por eso, desde Parm\u00e9nides, toda reflexi\u00f3n que sigue su filosof\u00eda denuncia la vacilaci\u00f3n, lo femenino, el \u00abmantenerse en suspenso\u00bb como una persistencia en lo indiferenciado, en lo indiferenciado, y lucha contra el proceso de mediaci\u00f3n de lo diferenciado: Por eso los te\u00f3ricos de sistemas consideran que la observaci\u00f3n y el sistema est\u00e1n \u00abcoextensiva o circularmente entrelazados\u00bb (Peter Fuchs), mientras que los \u00abfusion anad\u00edticos\u00bb (Robert Krokowski) se interesan por lo que transmite la formaci\u00f3n de \u00abconfiguraciones el\u00edpticas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un mar de colores. Una bofetada sin rojo. Un aroma rojo. Mensaje angelical. Una imagen que calla y grita.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dar resonancias de Vos a Vos margen significa el comienzo de un proceso de mediaci\u00f3n. En este contexto, mediaci\u00f3n es una palabra ambigua: su uso aqu\u00ed puede y debe evocar diferentes significados. En este sentido, \u00abmediaci\u00f3n\u00bb no se utiliza deliberadamente como un t\u00e9rmino claramente definido, sino como una \u00abpalabra separadora en giros ling\u00fc\u00edsticos\u00bb. Con ello se pretende mostrar (mediar) c\u00f3mo la reflexi\u00f3n (como observaci\u00f3n racional y cognitiva y distinci\u00f3n conceptual) est\u00e1 vinculada a la est\u00e9tica (como contacto sensual y mediaci\u00f3n) en las representaciones performativas. El objetivo no es llegar a un concepto \u00fanico de mediaci\u00f3n, sino confrontar los conceptos que se forman necesariamente en el proceso de reflexi\u00f3n sobre los acontecimientos con las estructuras ling\u00fc\u00edsticas en las que tiene lugar o se desarrolla la mediaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La disoluci\u00f3n de los l\u00edmites abre espacios de mediaci\u00f3n en los que las contradicciones pueden entenderse no como conflictos, sino como posibilidades de s\u00edntesis. Los procesos de mediaci\u00f3n producen mezclas, estados de mezcla, posiciones flotantes, fluctuaciones, resonancias, confusi\u00f3n, \u00abinframince\u00bb (Duchamp) y apuntan a algo que se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de la forma sinest\u00e9sica desde la perspectiva de un observador: Las formas sinest\u00e9sicas denotan as\u00ed la diferencia con las observaciones distintivas, porque disuelven y licuan la distinci\u00f3n conceptual \u2014y tambi\u00e9n ling\u00fc\u00edstica\u2014 de forma pict\u00f3rica y ling\u00fc\u00edstica a trav\u00e9s de acciones. La mediaci\u00f3n y la observaci\u00f3n est\u00e1n relacionadas entre s\u00ed como la \u00abmezcla\u00bb (<em>symmeixis<\/em>) y la distinci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva del trabajo con distinciones y conceptos, el acto de mediaci\u00f3n mencionado anteriormente aparece como una \u00abmezcla\u00bb (<em>symmeixis<\/em>) de lo metaf\u00f3rico y lo conceptual, del movimiento del lenguaje y la distinci\u00f3n anal\u00edtica te\u00f3rica, es decir, como una actividad imaginativa, como una \u00absymmeixis aisthaneos kai doxes\u00bb (trad.,&nbsp;<em>mezcla de percepci\u00f3n sensual y opini\u00f3n o<\/em><em>punto de vista<\/em>), como una mezcla de percepci\u00f3n sensual y conceptualizaci\u00f3n (Plat\u00f3n, Sofistas, 264b). Esta observaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n se ve perturbada en la representaci\u00f3n performativa a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de las observaciones, que pueden parecer \u00abconfusas\u00bb, enredadas, a un observador atrapado en la l\u00f3gica convencional de la distinci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero desde un punto de vista diferente, en el que las formas h\u00edbridas se presentan como modos de mediaci\u00f3n, la supuesta \u00abconfusi\u00f3n\u00bb aparece m\u00e1s bien como un evento de fusi\u00f3n en el que las condensaciones dan lugar a una tercera entidad. Por ejemplo, el Angelus Suspensus, donde el \u00c1ngel del Progreso suele enmascarar al \u00c1ngel de la Historia: el \u00e1ngel del progreso encarna la ilusi\u00f3n lineal de crecimiento y mejora constantes, mientras que el \u00e1ngel de la historia reconoce las fuerzas destructivas de esta ilusi\u00f3n en las ruinas del pasado. Sin embargo, el Angelus Suspensus disuelve los l\u00edmites entre estas dos perspectivas. Espera en un estado de suspensi\u00f3n en el que no prevalece ni la ilusi\u00f3n optimista del progreso ni la melanc\u00f3lica retrospectiva de la historia. En su momento fijo, las aparentes contradicciones entre progreso y cat\u00e1strofe est\u00e1n vinculadas a un espacio de potencial en el que pasado, presente y futuro se fusionan. Este limbo abre la posibilidad de reconocer los potenciales ocultos de la historia y abrir nuevos caminos m\u00e1s all\u00e1 del enmascaramiento de la creencia en el progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Una contemplaci\u00f3n compartida de la imagen podr\u00eda romper esta constricci\u00f3n narcisista transformando el Ego en un Nosotros. El Nosotros hace posible explorar la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre la autorreflexi\u00f3n y la resonancia sin permanecer dentro de los l\u00edmites solipsistas del individuo. En la reflexi\u00f3n conjunta, la imagen se convierte no solo en un espejo, sino tambi\u00e9n en una ventana: nos muestra no solo qui\u00e9nes somos, sino tambi\u00e9n en qui\u00e9nes podemos convertirnos a trav\u00e9s de los encuentros con el otro. La experiencia en la educaci\u00f3n est\u00e9tica muestra que as\u00ed es como se mantiene el proceso de mediaci\u00f3n est\u00e9tica. Una percepci\u00f3n est\u00e9tica de tal evento es la experiencia de \u00abcasi entender\u00bb, que se combina con un \u00abpero no entender\u00bb. Una experiencia similar a la de un reflejo incompletamente enfocado, en el que la concentraci\u00f3n en lo fijo se ve perturbada por la percepci\u00f3n perif\u00e9rica (como un evento sociopedag\u00f3gico bien pensado con personas afectadas por demencia, con tarareos, gritos, risas, gemidos o la mirada de una persona dirigida \u00aba lo lejos\u00bb mientras presta atenci\u00f3n). Esto es dif\u00edcil de entender. Quiz\u00e1s tan dif\u00edcil como una presentaci\u00f3n performativa \u2014o una representaci\u00f3n art\u00edstica o el arte en general\u2014 en la que, sin embargo (o quiz\u00e1s precisamente por eso), se transmite una experiencia est\u00e9tica que establece una verdad que se busca en el mundo de la comprensi\u00f3n racional. Las formas sinest\u00e9sicas de ver im\u00e1genes no solo disuelven las fronteras, sino que tambi\u00e9n abren una nueva dimensi\u00f3n de mediaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La dimensi\u00f3n descrita puede entenderse como un estado de suspensi\u00f3n en el que opuestos como el concepto y la sensualidad, la observaci\u00f3n y la experiencia resuenan entre s\u00ed. La mediaci\u00f3n se convierte as\u00ed en un proceso activo que puede generar no solo confusi\u00f3n sino tambi\u00e9n claridad, una claridad que surge precisamente de la yuxtaposici\u00f3n de elementos aparentemente contradictorios. Entonces, \u00bfqu\u00e9 se transmite en el momento del \u00e1ngel, del Angelus Suspensus?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es una imagen silenciosa y, sin embargo, es un grito. Un \u00e1ngel est\u00e1 all\u00ed, con alas que no vuelan, en la tormenta, y la llevan.<\/em>&nbsp;<em>Sus ojos, bien abiertos, ven los escombros que se amontonan ante \u00e9l. La mirada permanece fija, como si ver pudiera redimir algo. Pero, \u00bfqu\u00e9 sucede cuando el \u00e1ngel no solo ve, cuando su mirada habla?<\/em>&nbsp;<em>\u00bfCuando se dirige a los escombros, insufl\u00e1ndoles vida con un \u00abVos\u00bb?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El cuadro Angelus Suspensus, en el que se transmiten el Angelus Novus y el \u00c1ngel de la Historia, es a la vez silencioso y estridente. Muestra un \u00e1ngel en vuelo que no vuela. Muestra el movimiento en un punto muerto, un punto muerto en movimiento. En este momento, se transmiten el ojo y la mirada. La imagen cede espacio y espacializa el tiempo. El \u00e1ngel est\u00e1 en relaci\u00f3n con lo que ve y con lo que le concierne desde fuera. Todo lo exterior se revela en su rostro y en su figura. En la imagen del \u00ab\u00c1ngel de la Historia\u00bb, se nos transmite (y, por tanto, se nos alinea con) lo que Benjamin transmite en la imagen del \u00ab\u00c1ngelus Novus\u00bb de Klee: al igual que Benjamin lee lo que se muestra en el rostro del \u00c1ngelus Novus, nosotros leemos lo que se muestra en la figura del \u00ab\u00c1ngel de la Historia\u00bb cuando el \u00c1ngelus Novus abre los ojos y la boca y extiende las alas. En este momento de inhalaci\u00f3n y exhalaci\u00f3n, el tiempo lineal del progreso es reemplazado por una presencia atemporal que lleva el momento mismo a un reino compartido de uni\u00f3n. En el acto de estar en movimiento, el gesto que nos muestra el \u00e1ngel de la historia atestigua que hay un momento de respiraci\u00f3n que no le quita el aliento al \u00e1ngel en la tormenta. Cuando el estruendo del progreso se detiene de repente en la historia de las cat\u00e1strofes, se establece un silencio que hace perceptible el aliento de la vida no vivida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ocurre en el momento en que el mensaje del \u00e1ngel de la historia permanece en el limbo entre lo que ve el ojo del \u00e1ngel y lo que atestigua su mirada. Entonces, \u00bfde qu\u00e9 momento estamos hablando? Ciertamente no del momento en que el \u00e1ngel de la historia se aparece a los progresistas como un \u00e1ngel del progreso. Ojos parlantes, miradas elocuentes&#8230; en el momento en que el \u00e1ngel de la historia se transmite en la representaci\u00f3n Angelus Suspensus, la cronolog\u00eda del progreso se suspende. Es una apocat\u00e1stasis peculiar, una restauraci\u00f3n que se levanta de las ruinas de la historia catastr\u00f3fica cuando recapitula en el presente, en el momento del Angelus Suspensus, lo que est\u00e1 escrito en el rostro del \u00e1ngel de la historia, y lo que la m\u00e1scara del \u00e1ngel del progreso busca ocultar:<\/p>\n\n\n\n<p>Los&nbsp;<em>espacios de resonancia entre Vos y Vos no son lugares fijos, sino procesos vivos impulsados por la voluntad de encuentro.<\/em>&nbsp;El&nbsp;<em>\u00abVos\u00bb no es un lugar de refugio. No es una isla en el embravecido r\u00edo de la historia. Es la llamada que se vuelve hacia el fragmento, que llama a la astilla para que su silencio sea elocuente.<\/em>&nbsp;Este&nbsp;<em>\u00abVos\u00bb conecta los escombros con el aliento de la historia y abre espacios de resonancia en los que puede surgir algo nuevo.<\/em>&nbsp;<em>El \u00abVos\u00bb no es un susurro de consuelo; es un grito. Eleva lo fragmentado, no para curarlo, sino para darle una voz que busca una respuesta. Resonancia. El \u00abVos\u00bb como direcci\u00f3n revela la tensi\u00f3n de una nueva palabra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo suena el \u00abVos\u00bb en medio de la tormenta? Suena como un espacio yermo en el que los escombros comienzan a hablar.<\/em>&nbsp;<em>El \u00abVos\u00bb se convierte en una cuchilla que atraviesa las capas de la ilusi\u00f3n de que la historia es progreso. Llama a los testigos silenciosos de la cat\u00e1strofe, para penetrar y hacer resonar el paisaje de escombros. Este \u00abVos\u00bb llama a lo enterrado y perdido a una proximidad que de otro modo permanecer\u00eda inalcanzable.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00ab\u00bfSabes eso?\u00bb, nos pregunta el \u00e1ngel.<\/em>&nbsp;<em>\u00bfSabes el momento en que la chispa surge de la fricci\u00f3n, no como fuego destructivo, sino como luz que surge de la verg\u00fcenza de las palabras? \u00abSchamfilen\u00bb, una palabra del lenguaje de los velerosque se teje como un hilo que nunca se sostiene. Es la fricci\u00f3n de las palabras la que raspa los bordes de los conceptos hasta que las franjas de significado se desvanecen.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El \u00abVos\u00bb es la deriva en la que se transmiten la proximidad y la distancia, el silencio y el grito, la inmersi\u00f3n y la retirada. Es el punto en el que los escombros se convierten en marcadores visuales y direccionales para el ojo que busca. El \u00e1ngel no habla para encontrar respuestas, sino para enfrentarse a la pregunta. Sopla la tormenta, y el \u00abVos\u00bb sigue siendo el aliento que lleva el movimiento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El \u00abVos\u00bb no es una promesa. Es un eco, un sonido permanente que no se silencia. Permanece en el limbo en el que la cat\u00e1strofe habla y se entrega a la memoria. As\u00ed que el \u00e1ngel se mantiene en pie, con las alas abiertas y los ojos bien abiertos. El \u00abVos\u00bb, la llamada al paisaje de escombros y a la tormenta. Esta llamada se hace audible cuando los ojos hablan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es una prueba extra\u00f1a a la que \u00abVos\u00bb y \u00abYo\u00bb podemos someternos en presencia de los \u00e1ngeles: si el \u00abYo\u00bb es un \u00abpunto ciego\u00bb en el cuadro del \u00e1ngel del progreso, entonces el \u00abVos\u00bb tiene la oportunidad de vislumbrar al \u00e1ngel de la historia como un \u00abNosotros\u00bb. Este \u00abNosotros\u00bb no es un colectivo est\u00e1tico, sino un momento fugaz de resonancia en el que las tensiones entre las perspectivas se hacen visibles. La resonancia aqu\u00ed no significa vibraci\u00f3n simp\u00e1tica, sino una tensi\u00f3n productiva que se desarrolla entre diferentes interpretaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el \u00abYo\u00bb percibe la imagen del \u00e1ngel del progreso como un escudo y protecci\u00f3n contra la mirada que el \u00e1ngel de la historia trae a la imagen, entonces esta resonancia no ocurre. La m\u00e1scara del progreso, un concepto central en la cr\u00edtica de Benjamin a la ideolog\u00eda del desarrollo lineal, oscurece las cat\u00e1strofes que se acumulan en la historia. Esta m\u00e1scara no solo se construye individualmente, sino tambi\u00e9n socialmente, como expresi\u00f3n del enga\u00f1o que justifica las cat\u00e1strofes como sacrificios necesarios en el camino hacia el futuro. Desde la perspectiva de Benjamin, este enga\u00f1o debe entenderse no tanto psicol\u00f3gicamente como ideol\u00f3gicamente: un mito que debe romperse para revelar la verdad de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>El proverbial momento del \u00ab\u00e1ngelus suspensus\u00bb, de ser mirado por igual y mirar a los ojos del otro, representa una ruptura en la cronolog\u00eda: un \u00abahora\u00bb que se nutre del pasado e impacta en el presente. A diferencia de una utop\u00eda continua, el \u00abtiempo-ahora\u00bb en Benjamin es un momento mesi\u00e1nico, una ruptura en la que la historia revela su potencial reprimido. No es un proceso lineal, sino un momento que reinterpreta la historia como un campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Este encuentro no es una recepci\u00f3n pasiva, sino un toma y daca entre \u00abVos\u00bb y \u00abVos\u00bb. El \u00abVos\u00bb descrito aqu\u00ed entra en el espacio del paisaje de escombros, no como consuelo, sino como una llamada que hace hablar a lo fragmentado. Este \u00abVos\u00bb es una especie de respuesta a la mirada del \u00e1ngel, una voz que no se conforma con las ilusiones del progreso. Se dirige a los escombros, que en su fragmentaci\u00f3n pueden contar una nueva historia cuando se ven desde la perspectiva del \u00abpresente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta invitaci\u00f3n tampoco est\u00e1 exenta de desaf\u00edos. El texto en s\u00ed, como cualquier representaci\u00f3n performativa, corre el riesgo de excluir a los lectores por su hermetismo o ambig\u00fcedad. El propio estilo de Benjamin exige un esfuerzo intelectual, pero trata de evitar una p\u00e9rdida de lectura. Sus textos invitan a los lectores a interpretar activamente en lugar de aceptar verdades prefabricadas. El \u00abAngelus Suspensus\u00bb no debe entenderse en este contexto como un iconostasio herm\u00e9tico, sino como un impulso para cuestionar cr\u00edticamente las m\u00e1scaras del progreso y crear nuevos espacios de resonancia.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1scara del progreso cae en cuanto la mirada del \u00e1ngel se convierte en \u00abVos\u00bb, y en esta direcci\u00f3n, una nueva historia puede comenzar en medio de la historia de la violencia, una historia que no establece el progreso, sino que tambi\u00e9n rompe, tensiones y potenciales del pasado en relaci\u00f3n entre s\u00ed. En este encuentro radica la posibilidad no solo de mirar los escombros de la historia, sino de entenderla como un espacio de resonancia en el que el futuro se vuelve concebible en primer lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Thomas Sojer<br>Robert Krokowski<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Angelus suspensus. 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